En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Esta novela trata la historia de Andrea Pasquier, que ocultó su cuerpo de mujer para vivir en un mundo de hombres. Muchas mujeres han tenido que adoptar el papel de hombre a lo largo de la historia para llevar a cabo sus más firmes deseos o simplemente encontrar un sitio en la sociedad. Algunas, buscando la aventura, fueron filibusteros o soldados, como la conocida Monja Alférez, otras en el campo de la literatura se tuvieron que esconder detrás de nombres de varón como George Sand, George Eliot, Fernán Caballero o Víctor Catalá. La discriminación e intolerancia de siglos con las mujeres llevaron a las más rebeldes a travestirse para luchar contra una sociedad intransigente, absurda e injusta, que negaba a la mujer el mismo derecho que al hombre. Nuestra protagonista, pseudobiografía de alguien que en realidad existió, fue médico y soldado en las guerras napoleónicas, recorrió los campos de batalla de Europa, prisionera en España y emigrante en el nuevo mundo, da con su vida una lección de decisión y valentía a la hipócrita sociedad de su tiempo y se transforma en espejo reivindicativo para las generaciones
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.