En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
«El aforo limitado en el salón de baile del palacio barroco traía de cabeza a la gestora cultural del ciclo. El público más entendido, el aficionado y hasta el más curioso se dejaba atrapar por la buena música clásica». La vida del editor Miquel Revert cambia radicalmente cuando recibe la inesperada invitación al cumpleaños de la mujer de un amigo. En esa fiesta se desencadenará la intriga en torno al cuadro Amapolas de Vincent van Gogh, desaparecido del Museo Mamoud Khalil, en El Cairo, en agosto de 2010, provocando una locura de personajes que girarán alrededor de la venta ilegal del cuadro por parte de La Sociedad que controla el mercado ilícito de obras de arte en Europa. Para evitarlo, un grupo de personas infiltradas, lideradas por el propio Miquel, comprometerán sus vidas con el fin de recuperar el cuadro y devolverlo al Museo Van Gogh de Ámsterdam. El viaje constante que plantea la novela de Vicente Vercher le sirve para recrear el popular barrio de Ruzada, el más comprometido cultural y social de la ciudad de Valencia. Y, del mismo modo, viajar por diversas ciudades europeas como París, Ámsterdam o
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.