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Davos, la montaña mágica del poder donde cada año se reúnen las élites mundiales, es el escenario en el que canalizan sus ambiciones Carlos Alonso, Philip Oakenshaw y Andrés Monroy. Los tres comparten intereses, someten a su voluntad a los que están por debajo y juegan con la legalidad porque saltársela es como mearse en la piscina: «Se dice que es una guarrada, pero todo el mundo lo hace». El sistema funciona, según las previsiones, hasta que estalla la tormenta financiera en 2009. En esos momentos de incertidumbre, Alonso conoce a Noelia, una voz disonante que le atrae por ser su antítesis. Este encuentro marcará el futuro de ambos y es la clave del enfoque original que ofrece esta novela. Un planteamiento en el que los diferentes roles que juegan las mujeres dentro de ese ambiente machista y jerarquizado, que utiliza el sexo como herramienta de dominio, cambian el guion preestablecido y determinan el desenlace. Tres citas en Davos se sitúa en las fronteras de la novela negra al adentrarnos en la trastienda del sector financiero. Un lugar en el que se libra una encarnizada lucha de poder que desata las pas
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