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Antes de convertirse en emperatriz de Francia junto a Napoleón III, Eugenia fue la imprudente condesita de Teba, una señorita condenada a sobrevivir en el encorsetado mundo decimonónico español ante la vigilante y estricta mirada de su madre, doña María Manuela, condesa viuda del Montijo.Qué injusto que las señoritas solteras no puedan tomar decisiones como las casadas. Mientras Eugenia resuelve el futuro de su hermana Paca empujando a James, el joven duque de Alba, a declararse; Pepe Alcañices, futuro duque de Sesto, la mantiene en una desesperante espera. ¿Cuántos pretendientes quedarán anotados en su carnet de baile? ¿Cómo saben todos que las violetas son sus flores preferidas? ¿Por qué su enamorado no se quiere casar con ella? La incertidumbre y el mal de amor provocan un no sé qué muy doloroso en el pecho que no se cura ni con baños de mar, ni con cucharaditas de fósforo en vasitos de leche. La verdad y el tiempo son los únicos remedios que pueden salvar a la señorita del Montijo.Ana Fernández Pardo nos descubre el pasado más oculto de la emperatriz de los franceses: la historia desconocida de su primer y verdadero amor.
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