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Cada año en España alrededor de 100 000 mujeres interrumpen sus embarazos de manera voluntaria y legal. Durante las cuatro décadas del franquismo, sin embargo, la práctica del aborto fue ilegal y perseguida. Cientos de miles de mujeres tuvieron que hacerlo a escondidas con perejil, ruda u objetos punzantes que introducían en sus úteros, poniendo en riesgo su salud y perdiendo, en muchas ocasiones, su vida.
Durante los primeros años de la Transición, un grupo de mujeres y hombres armados con botes de Nescafé y bombas de bicicleta pusieron al alcance de todas las españolas el método más seguro para interrumpir el embarazo conocido entonces. Hasta 1985, año de la despenalización del aborto, sus redes clandestinas realizaron más de 15?000 intervenciones. A pesar de que se jugaban la cárcel, estos idealistas lucharon por garantizar los derechos reproductivos y mejorar la vida de las mujeres.
En este libro, Paula Boira Nacher recoge la hermosa historia de solidaridad que crearon estas redes con la voz de sus protagonistas, a la vez que rescata las memorias no narradas de las mujeres que abortaron durante el franquismo.
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