En algunas ocasiones las existencias pueden estar erróneas o no se lo podremos conseguir en el plazo señalado. Confiamos en su comprensión y le agradecemos la confianza depositada. Esperamos no defraudarle.
Marguerite Yourcenar muere en diciembre de 1987, dejando cierta cantidad de escritos inéditos. Entre ellos destacan los relatos que componen este volumen, que datan del periodo 1927-1930. El relato que da nombre al conjunto cuenta la historia de unos mercaderes europeos que viajan a Oriente para conseguir unos zafiros. El azul, color de esta piedra, sirve a la autora para describir toda una realidad en azul (el humo, las heridas, el cielo).
La primera noche refleja la fase final de las relaciones entre Yourcenar y su padre, y tiene la peculiaridad de estar escrito "a cuatro manos".
Maleficio, por su parte, es una evocación realista de las costumbres italianas, que tanto significarían luego en la obra de la genial escritora.
Cuento azul es una inteligente imitación de la narrativa oral, y en él se adelantan los temas y el ambiente de los Cuentos orientales.
«Si hubiera que caracterizar con una sola palabra el conjunto de su obra, no lo dudaría un momento: Yourcenar o el saber, naturalmente. Yourcenar o la serenidad, sin duda. Pero sobre todo, Yourcenar o la altura. Yourcenar o la elevación.» JEAN D' ORMESSON
Este sitio web sólo utiliza cookies propias. Puedes configurar la utilización de cookies u obtener más información aquí
Más información sobre el uso de "cookies" y sus opciones de privacidad
Este sitio web utiliza cookies propias que se detallan a continuación en el panel de configuración.
A través del mismo, puede aceptar o rechazar de forma diferenciada el uso de cookies, que están clasificadas en función del servicio. En cada uno de ellos encontrará información adicional sobre sus cookies. Puede encontrar más información en la Política de cookies.
Estrictamente necesarias (técnicas):
Se usan para actividades que son estrictamente necesarias para gestionar o prestar el servicio que usted nos ha solicitado y, por tanto, no exigen su consentimiento.